viernes, 7 de febrero de 2025

ARGUMENTACIÓN EN DISCURSOS SOBRE MÚSICA

 Herramientas para el análisis de la dimensión argumentativa en discursos sobre música

[Ponencia presentada en el VI CONGRESO INTERNACIONAL DE EPISTEMOLOGÍA Y METODOLOGÍA, Departamento de Humanidades y Artes, Universidad Nacional de Lanús, 30 y 31 de mayo de 2023; publicada en Investigación en Humanidades y Artes. Nuevas epistemologías frente a desafíos actuales, Cristina Ambrosini-Martín Cieri-Cecilia Pourrieux (editores), Remedios de Escalada: UNLa, 2024, ISBN 978-987-8926-66-7, pp.16-23]

Resumen

Asumiendo que la dimensión argumentativa de cualquier género discursivo puede ser abordada en, por lo menos, dos niveles: el primero vinculado con el proceso argumentativo en tanto procedimiento racional, y el segundo orientado a poner en evidencia la potencia argumentativa de determinadas palabras que, en sí mismas, cargan con una valoración o denotan un determinado punto de vista, en este trabajo se presentarán los modelos de SthephenToulmin, por un lado, y de Jean-Claude Anscombre y OswaldDucrot, por otro, como herramientas susceptibles de ser aplicadas a discursos de crítica musical aparecidos en la prensa diaria.

Introducción

La dimensión argumentativa de cualquier género discursivo puede ser abordada en, por lo menos, dos niveles: el primero, vinculado con el proceso argumentativo en tanto procedimiento racional, cuyo objetivo es incidir sobre las opiniones, creencias y valoraciones del interlocutor; el segundo, orientado a poner en evidencia la potencia argumentativa de determinadas palabras que, en sí mismas, cargan con una valoración o denotan un determinado punto de vista, una cosmovisión, una toma de posición pragmática a partir de dicha elección semántica.

Para el análisis del primer nivel, el de los mecanismos argumentativos, voy a presentar el modelo propuesto por Stephen Toulmin, cuyo objetivo es dar cuenta del procedimiento racional orientado a argumentar en favor de algo. 

Para el análisis del segundo nivel, por su parte, voy a efectuar lo que se conoce como “descripción léxica” a partir de la “Teoría de los Bloques Semánticos”, de Marion Carel, que consiste en el desarrollo de ciertos principios de la “Teoría de la Argumentación en la Lengua” de Jean-Claude Anscombre y OswaldDucrot. Este modelo apuntaa señalar las orientaciones argumentativas y, por lo tanto, pragmáticas, inscritas al interior de determinadas palabras, es decir, en su semántica profunda.

El objetivo de este trabajo es presentar ambos modelos de análisis como herramientas susceptibles de ser utilizadas sobre textos de diversa índole. Los ejemplos, sin embargo, provienen del corpus de mi tesis de Maestría en Análisis del Discurso, conformado por textos de crítica musical aparecidos en diarios (Beltramino, 2005).

Para el análisis del procedimiento argumentativo voy a enfocar enunciados que poseen carácter conclusivo.Para el de la descripción léxica, voy a tomar como caso ciertos adjetivos recurrentes en las valoraciones efectuadas.

El trabajo sobre ambos niveles me permitirá demostrar que ya sea en la superficie lógica de los razonamientos propuestos o a través de la elección de determinados adjetivos a la hora de efectuar descripciones, la crítica musical apunta a imponer en el destinatario una determinada valoración del acontecimiento musical que constituye su objeto.

 

Mecanismos argumentativos

Stephen Toulmin (1958), asumiendo que se trata de un procedimiento racional, se propone caracterizar los mecanismos y las categorías mediante los cuales puede argumentarse en favor de algo.

De esa caracterización surge un modelo de análisis que resulta ventajoso y productivo al menos en dos aspectos.El primero tiene que ver con el reconocimiento de la importancia de la pertenencia de un discurso a un determinado “campo argumentativo” a la hora de identificar variaciones posibles. La segunda ventaja radica en la economía de elementos propuestos para configurar lo que se denomina un “esquema formal racional básico” y caracterizar, a través de éste, el procedimiento argumentativo de undiscurso. 

Los elementos que funcionan como herramientas de análisis son seis. En primer lugar, el Soporte, queestablece un fundamento respecto del marco teórico que se entiende está sirviendo de referencia al razonamiento y se vincula con la noción de “campo argumentativo”, relativa al ámbito particular, al contexto efectivo en el que cada razonamiento se produce, queremite a un repertorio propio tanto de restricciones como de posibilidades. Esto significa que la validez de los razonamientos argumentativos se limita a su contexto de acción, en este caso el de la crítica de arte.

La Garantía, fundamento o “ley de paso”, por su parte, es el principio general que permite pasar, justamente, del dato a la conclusión. Es, sin duda, el elemento central del modelo.

El tercer elemento, el Dato, es aquel que justifica el enunciado conclusivo a partir de la garantía propuesta.

En cuanto al Modalizador, indica con qué grado de fuerza se efectúa el pasaje del dato alaconclusión. Funciona como limitante de la habilitación permitida por la garantía para efectuar dicho pasaje. Por lo general, se concreta en un adverbio del tipo “generalmente”, “eventualmente”, “posiblemente”, etc.

La Conclusión, vemos, entonces, se ve limitada tanto por la modalización, que la antecede, como por el último elemento del esquema, la Reserva o Restricción,que contempla potenciales refutaciones y se vincula de manera directa con el modalizador en cuestión.

Cabe señalar, sin embargo, que en la mayoría de los casos analizados la modalización opera en el orden de lo evidente, lo cual restringe al máximo la posibilidad de duda o contra-argumentación alguna.

 

Esquema argumentativo

A continuación, y con el objetivo de mostrar el funcionamiento del modelo de análisis,presento el esquema argumentativo que se deduce del principal enunciado conclusivo detectado en apenas un par de los textos abordados.

El primero de ellos proviene de unartículo del crítico Pompeyo Camps (1924-1997), aparecido en el diario Clarín el 13/10/1985, con motivo del concierto del Quinteto de cuerdas Rego. Se alude allí al primer número de la obra “Tres escenas al aire libre”, de 1911, titulado Hallowe’en, del compositor norteamericano Charles Ives (1874-1954).

El texto dice:

“Se trata de una directa politonalidad –para cada uno de los instrumentos de cuerda, una escala diferente-, diseños por movimiento contrario, acentos desplazados. Vale decir, todo a contrapelo, pero con una rotunda coherencia.”

 

El análisis permite, en este caso, demostrar que detrás del elogio de cierre radica la reafirmación de un principio de “sentido común”.

El Soporte, es decir, el área de saber o competencia en la que la garantía del razonamiento va a apoyarse es, en este caso, la estética musical, dado que de lo que se trata es de un juicio de dicha índole con relación a la obra y no a la interpretación. La Garantía, a su vez, consiste en sostener que lo esperable o lo normal es que una obra sea monotonal, que predominen en ella los movimientos directos y que los acentos ocurran en los lugares previstos. El Dato en el que se basa el razonamiento es la característicapolitonal de la obra, sumada a sus  diseños melódicos por movimiento contrario y sus acentos rítmicos desplazados. Ese Dato, basado en la Garantía mencionada modaliza en un “evidentemente” que permite concluir, entonces, que “En Hallowe’en de Ives todo está a contrapelo”, manteniendo en Reserva que eso es así a menos que se considere como dentro de lo normal el posible intento por parte de Ivesde recrear la multiplicidad sonora de una Noche de Brujas, cosa que niega el “pero” final que precede al elogio que alude a la “rotunda coherencia” de la obra.

Lo que pone en evidencia la estructura de la argumentación, en este caso, es que el crítico se enfrenta a una obra afiliada al modernismo del siglo veinte con presupuestos estético-musicales tradicionales, lo cual da cuenta, en definitiva, de un desencuentro que, insisto, trasciende el elogio de cierre.

Soporte

Garantía

Dato

Modalizador

Conclusión

Reserva

Estética musical tradicional

Lo esperable o lo normal es que una obra sea monotonal, que predominen en ella los movimientos directos y que los acentos ocurran en los lugares esperados

Poli-tonalidad (para cada instrumento una escala diferente), diseños por movimiento contrario y acentos desplazados

Evidentemente (implícito)

En Hallowe’en de Ives todo está a contrapelo

A menos que se considere como normal el intento de recrear la multiplicidad sonora de una Noche de Brujas por parte de Ives

 

El segundo enunciado que voy a abordar se caracteriza, como notable excepción dentro del corpus, por modalizar a partir dela probabilidad en lugar dela evidencia.

Se trata de la crítica, firmada por Martín Müller(1926) y aparecida en el diario La Nación el 14/11/1985, de una versión de El caballero de la rosa, de Richard Strauss (1864-1949), obra también de 1911, aunque no vinculada al modernismo musical sino a un giro hasta podría decirse “neo-clasicista” dentro de la obra del compositor post-romántico.

 

El enunciado es el siguiente:

“Para quien no ame a priori esta magistral partitura puede ocurrir, tras los primeros setenta minutos que dura el primer acto, que salga como por debajo de una aplanadora, con ganas de ir a cenar o a dormir.”

 

Aquí el Soporte, en lo que hace al marco teórico o la disciplina en la que se inscribe el razonamiento, se desplaza del campo de la estética al de la sociología de la música,dado que por detrás del “amor” al que se alude, la referencia apunta en realidad al conocimiento previo o no que se tenga de la obra, ya que sólo un oyente no advertido, no familiarizado, un oyente “novel” puede verse sorprendido por la larga duración del primer acto. La Garantía, consiste, precisamente, en que la tolerancia a la duración de la representación se basa en un gusto previo por la obra. El Dato, los setenta minutos que, se describe, dura el primer acto, modaliza, entonces, en un “probable” rechazo por parte de ese oyente no inciado, que se traduzca en su deseo por abandonar la representación para hacer otra cosa (comer o dormir), a menos que se considere la Reserva, esto es,  presumir un espectador que se atreva a verse sorprendido por las cualidades de una obra (la duración, entre ellas) que no conoce previamente.

Es decir, lo que revela el razonamiento es un prejuicio arraigado en la distinción entre un público concebido como “competente” y otro que se presume “probablemente” abrumado o aplastado por la duración, en este caso, debido, según la construcción discursiva, además, no a una carencia de competencias, lo que generaría empatía o compasión social, digamos, sino a su falta de “amor” por la obra, lo que impide, por lo tanto, tenerle piedad, dado que se trata de alguien que, además, es construido como dominado por deseos más bien mundanos.

 

Soporte

Garantía

Dato

Modalizador

Conclusión

Reserva

Sociología de la música

La tolerancia de la representación se basa en un conocimiento y en un gusto previo del repertorio

El primer acto dura 70 minutos

Probablemente (explícito)

Quien no ame a priori la obra quiera irse después del primer acto

A menos que se conciba que el espectador quiere ser seducido o sorprendido por una obra que no conoce previamente

 

Cabe señalar que en este tipo de análisis no es la validez de los razonamientos lo que se intenta evaluar sino la perspectiva que la crítica intenta imponer en el destinatario a través de los argumentos a los que recurre.

  

Semántica argumentativa

Pasando a la descripción léxica de determinados adjetivos vinculados a la dimensión descriptiva de la crítica, cabe señalar, en primer lugar, que se trata, en todos los casos, de adjetivos que denotan una carga valorativa particularmente alta, es decir, de términos que apuntan a dar cuenta de la presencia en grado extremo de una determinada cualidad. Los adjetivos en cuestión son: excelente, brillante, notable, extraordinario, excepcional y formidable, y son analizados en conjunto, considerándolos mutuamente sinónimos y vinculándolos con la construcción que la crítica efectúa de la performance musical como una suerte de “superación de obstáculos o dificultades”.

En términos gramaticales, como señalé, se trata de adjetivos que denotan “el grado máximo de una propiedad de acuerdo con la evaluación del hablante” (Di Tullio, 1998). Esto significa que más allá de su posición –antepuesta o pospuesta al sustantivo que modifican–, poseen siempre carácter “evaluativo”, es decir, siempre expresan la valoración subjetiva del hablante respecto de la propiedad en cuestión (García Negroni, 2000). Se trata de términos que califican de manera grandilocuente y ampulosa.

En lo que hace a la descripción léxica que propongo, como ya señalé también, se enmarcaen la Teoría de los Bloques Semánticos (TBS) de Marion Carel basada,a su vez, en la Teoría de la Argumentación en la Lengua (TADL) de Jean-Claude Anscombre y OswaldDucrot.

La intención de este paradigma es señalar las orientaciones argumentativa y pragmática inscritas en la semántica profunda de los adjetivos que se consideran, tomando en cuenta el lugar relevante que ocupan en los textos objeto de análisis.


La Teoría de los Bloques Semánticos

Para la Teoría de los Bloques Semánticos, en tanto parte de la Teoría de la Argumentación en la Lengua, la significación consiste en el conjunto de discursos, de encadenamientos discursivos, de “argumentaciones” que se siguen de una entidad lingüística.Esto significa que el sentido de una palabra está conformado por un encadenamiento argumentativo, que puede tener tanto un aspecto “normativo” (X por lo tanto Y) como “transgresor” (X sin embargo Y).

Un aspecto central de la teoría es que la argumentación no se funda sobre ninguna clase de descripción preliminar, referencia al mundo exterior o razonamiento extra-lingüístico sino que se enraíza en el léxico mismo y es independiente de cualquier otra función del lenguaje (Carel, 1994: 66).[1] De este modo, las funciones descriptiva y argumentativa pasan a ser indistintas.

Concretamente, la noción de bloque semántico implica que al interior de cada adjetivo, en este caso, radica un encadenamiento argumentativo que incluye dos segmentos (X e Y), segmentos que no son semánticamente independientes, comprensibles cada uno por separado, sino que constituyen una “representación unitaria” de los principios, estereotipos o fórmulas que convocan, es decir, se trata de bloques lexicales que adquieren su fuerza persuasiva a partir de la explotación de un determinado lugar común (69-70). A esta dimensión se la denomina “Argumentación interna” (AI) y consiste en una especie de paráfrasis o reformulación que explicita la misma entidad lingüística.

Como afirma OswaldDucrot, estableciendola diferencia entre lo que sería una interdependencia de tipo lógico-veritativa entre los enunciados (que implicaría la subordinación de la verdad de la conclusión a la verdad de las premisas) y esta interdependencia semántica, cada uno de los segmentos del bloque forma parte del contexto del otro, es decir, cada uno ejerce su influencia en la significación del otro  (Ducrot, 1998: 4).

Los encadenamientos argumentativos, ya sea en su forma normativa o transgresora, desarrollan “las formas de representación cristalizadas en las palabras [...], comunican al discurso la clase de evidencia que las palabras contienen en ellas”, es decir, proporcionan al discurso “una especie de legitimidad” –capaz de persuadir e incluso de convencer–, la cual proviene de la transformación de las palabras en una “apariencia racional” que funciona como cuasi-demostración de la conclusión a la que apuntan (Carel, 1994: 80).

Para los adjetivos analizados, propongo que su AI consiste en el encadenamiento de dos segmentos de discurso unidos por un conector de valor transgresor o exceptivo (sin embargo) de acuerdo con el exceso, el desborde o la demasía de una determinada cualidad que señalan.

Las características de sobresaliencia, grandeza y excesividad se basan en la existencia de un alto grado de dificultad que, sin embargo, los desempeños virtuosísticos que se describen y califican son capaces de superar.

El aspecto más notable de este marco teórico es que permite dar cuenta, además, de las continuidades argumentativas que una determinada unidad lingüística posibilita, basadas, por supuesto, en su argumentación interna, continuidades que pueden darse también a través de un por lo tanto o de un sin embargo, y en las cuales el término o enunciado en cuestión aparece explícitamente involucrado como antecedente o consecuente. Esto es lo que Carel y Ducrot denominan “Argumentación externa” (AE). Para los casos analizados, propongo que la argumentación externa se basa en un encadenamiento de tipo normativo, que apunta al grado de reconocimiento, estimación o admiración que “debe” o “debiera” recibir quien sea calificado a través de alguno de estos términos.

Algunas de las ocurrencias particulares de cada uno de los términos a analizar son las siguientes:

·  Excelente: excelente calidad vocal e interpretativa, excelente labor de concertación musical, excelentes profesionales, excelente actuación, excelente pianista, etc.

·       Brillante: brillante percusionista, brillante labor, interpretaciones brillantes, etc.

·      Notable: batuta notable, notable violoncelista,notables actuaciones, actores notables, sensibilidad y pericia muy notables, etc.

·   Excepcional: las cuerdas (excepcionales por su sedosa sonoridad), excepcional versión,registro excepcional en el aria, excepcional fusión de elementos vocales y escenográficos, etc.

·  Formidable: formidable técnica vocal, formidable trío, formidable compositor, formidable escenografía, etc.

·   Extraordinario/a: extraordinario ajuste,extraordinaria valía, extraordinaria riqueza expresiva, fluidez y efectividad extraordinarias, extraordinaria afinidad, extraordinaria seguridad, etc.

 

Análisis

Describir semánticamente los adjetivos mencionados implica tratar de, como afirma Ducrot, indicar los aspectos que constituyen de manera estructural sus argumentaciones interna (AI) y externa (AE) (Ducrot, 2000: 26). Hablar de una dimensión estructural significa, reitero, que el aspecto señalado, tanto a nivel interno como externo, pertenece a la significación lingüística de la entidad, es decir, que aparece en todos los empleos que de ella se hagan (25).

La dimensión argumentativa de estos términos consiste, a nivel de su AI, en el encadenamiento de dos segmentos de discurso unidos por un conector de valor transgresor o exceptivo (sin embargo: SE), mientras que a nivel de su AE el conector en cuestión es de valor normativo (por lo tanto: PLT). La estructura transgresiva o exceptiva a nivel de AI demuestra, por lo demás, un alto grado de consistencia lógica entre las dimensiones argumentativa y semántica de las palabras que se estudian, vinculadas en todos los casos con el exceso, el desborde o la demasía de una determinada cualidad.

Argumentación Interna (AI)

Partiendo de los significados lingüísticamente aceptados de los términos en cuestión, esto es, de aquél que figura en el diccionario[2], se advierte que las características de sobresaliencia, grandeza y excesividad se basan o relacionan con un alto grado de dificultad que, sin embargo, los desempeños virtuosísticos que se describen y califican son capaces de superar.

Así, la descripción semántica propuesta a nivel de la argumentación interna de esta serie de términos es de tipo transgresor o exceptivo:

excelente/brillante/notable/extraordinario/excepcional/formidable

AI: Existe una dificultad muy grande, sin embargo, es superada con holgura

            Muy difícil                             SE                   Supera con holgura


Argumentación Externa (AE)

La argumentación externa, en cambio, se basa en un encadenamiento de tipo normativo, que apunta al grado de reconocimiento, estimación, admiración o atención que debe recibir quien sea calificado a través de alguno de estos términos. Es posible observar, así, que la aplicación de cualquiera de estos adjetivos determina una clara continuidad en la praxis extralingüística, vinculada con aquello que merece aquél que sobresale en un determinado hacer o cuyo hacer es sobresaliente –para los casos de funcionamiento predicativo que modifican a partir del verbo ser–. Se observa entonces de qué manera el uso de estos términos restringe, por definición, el campo de la referencia del discurso crítico a los sujetos de la performance en detrimento de, entre otras cosas, las obras que se ejecutan.

AE: excelente/ brillante/ notable/ extraordinario/ excepcional/

formidable, por lo tanto, digno de estimación/ atención/ admiración

[adjetivo]        PLT     [reconocimiento]

La confirmación de las descripciones semánticas propuestas depende de un criterio de validación basado en una serie de hipótesis formuladas por Ducrot. El procedimiento consiste, concretamente, en confrontar la argumentación interna (AI) de la palabra elegida con las hipótesis generales propuestas, con la intención de evaluar su compatibilidad, pero se trata de un procedimiento complejo que excede la intención del presente trabajo, aunque fue desarrollado en la Tesis de la que provienen los casos analizados.

Para concluir, retomando el principio general que gobierna tanto a la Teoría de la Argumentación en la Lengua como a la Teoría de los Bloques Semánticos, es posible afirmar que la significación de los términos analizados, entendida como los encadenamientos discursivos que determinan o hacia los cuales se orientan, apunta –en primer lugar– a reforzar el sentido de la ejecución musical como una permanente superación de dificultades que sólo algunos individuos muy dotados pueden salvar. Estos individuos son propuestos, en consecuencia, como objetos de una admiración y un reconocimiento literalmente superlativos.

Por otra parte, tal significación, basada en el presupuesto de la dificultad, puede ser leída, además, como la significación prototípica a la hora de la construcción de la mayor parte de los objetos que integran el universo de referencia de la música llamada académica, culta o de tradición escrita, un universo en el que las competencias cognoscitivas y apreciativas requeridas tanto en instancias de producción como de recepción funcionan como el elemento de distinción que permite quiénes pertenecen o pueden llegar a pertenecer al campo en cuestión y quiénes no.

Para decirlo de otro modo, el sentido común que la semántica de los términos analizados a la vez refuerza y explota pragmáticamente –como instancia de diferenciación y, por ende, de exclusión–, está basado en el otorgamiento de reconocimiento sólo a quienes puedan ofrecer un rendimiento o unas calidades de índole virtuosística, lo cual no hace sino reforzar el paradigma de la música académica basado en la dificultad. Este paradigma, entre otras cosas, es explotado en numerosas críticas –también de sentido común- dirigidas contra las músicas más radicales y vanguardistas producidas durante el siglo XX, músicas a las que se suele descalificar en función de, entre otras cosas, su desinterés por la mera dificultad técnica.


Bibliografía citada

Beltramino, F. (2005) : “La crítica musical en la prensa diaria: estrategias discursivas de construcción y conservación de una escucha tradicionalista”, Tesis de Maestría en Análisis del Discurso, Facultad de Filosofía y Letras, UBA. Publicada en Saarbrücken: Editorial Académica Española/LAP LAMBERT, ISBN: 978-3-8443-4835-4, 2011

Carel, M. (1994): “L’argumentation dans le discours: argumenter n’est pas justifier”, Langage et Societé, n°70, París, pp.61-81

Di Tullio, A. (1998): “Construcciones ponderativas en el español coloquial de la Argentina” (mimeo)

Ducrot, O. (1998): “Argumentation et inférence”, Pragmatics in 1998: Selected Papers of the 6th International Pragmatics Conference; ed. J. Verschueren, Vol. 2, Anvers, pp.117-129 [se cita según paginación de una versión mimeográfica]

------------ (2000): “La elección de las descripciones en semántica argumentativa léxica”, Discurso y Sociedad, Vol. 2, n°4, dic., Barcelona: Gedisa, pp.23-45

García Negroni, M.M. (2000):"Acerca de los fenómenos de relectura y reinterpretación en el discurso" en Discurso y Sociedad, Barcelona: Gedisa, vol.2 (4), pp. 89-108

Toulmin, S. E. (1958): The uses of Argument, Cambridge: UniversityPress [traducción castellana: Los usos de la argumentación, Madrid: Marcial Pons, 2019]



[1] De los textos en francés, la traducción es propia.

[2] En todos los casos las definiciones corresponden al Diccionario Enciclopédico Espasa1, Madrid: Espasa Calpe, 11ºedición, octubre 1994


miércoles, 5 de abril de 2023

INEQUIDAD DE GÉNERO EN LA MÚSICA CONTEMPORÁNEA

Inequidad de género en los conciertos de música contemporánea de la Ciudad de Buenos Aires

[Publicado en Revista Investigación en Movimiento, Secretaría de Investigación y Posgrado, Universidad Nacional de Lanús, ISSN 2953-3856, http://investigacionenmovimiento.unla.edu.ar/inequidad-de-genero-en-los-conciertos-de-musica-contemporanea-de-la-ciudad-de-buenos-aires/]

Resumen

Este trabajo surge de una investigación estadística vinculada con la problemática del canon en la música contemporánea, de la cual se desprende el “estado de situación” de las compositoras mujeres en dicho ámbito. Se ha relevado la programación completa de los tres ciclos más estables de la Ciudad de Buenos Aires a lo largo de las últimas tres décadas. Se apunta a la observación crítica de decisiones de gestión cultural de espacios públicos en los que los eventos han tenido lugar, decisiones que provocan, con relación al repertorio, situaciones de exclusión notables, como la que se enfoca en este caso.

 

Introducción

Debo señalar, en primer lugar, que este no es un trabajo enmarcado en lo que se conoce como “estudios de género” o “musicología feminista”, cuyos mejores y más recientes resultados en castellano son, entre otros, los que muestran la producción de Pilar Ramos López (2003 y 2010), en España, y Romina Dezillio (2010, 2012 y 2017), en el ámbito local.

Lo que voy a presentar es el resultado de una investigación empírica, de corte estadístico, vinculada con la problemática del canon en la música contemporánea, de la cual se desprende lo que podría denominarse el “estado de situación” de las compositoras mujeres en dicho ámbito.

En tal sentido, y teniendo en cuenta que, como ha afirmado Marcia Citron en su momento (1993: 67), “género” es una categoría rica, compleja y conflictiva que permitiría establecer tensiones no necesariamente negativas con, por ejemplo, la dualidad masculino-femenino, pudiendo complejizarse introduciendo, por caso, la identidad sexual auto-percibida de cada agente social, este trabajo no va ni siquiera a aproximarse a un nivel de complejidad semejante.

 

Descripción de la investigación

Lo datos que voy a presentar surgen del relevamiento de la programación completa de los tres ciclos de música contemporánea más estables de la Ciudad de Buenos Aires a lo largo de las últimas décadas: el del Teatro General San Martín, y los del Teatro Colón (el del Centro de Experimentación y Colón Contemporáneo). El relevamiento abarca desde las primeras funciones de cada uno (en 1997, 1990 y 2011, respectivamente) hasta la interrupción provocada por la pandemia, a fines de 2019 o comienzos de 2020, según el ciclo.

La investigación basada en esos datos es, obviamente, de índole cuantitativa, aunque sus resultados apuntan a obtener conclusiones de índole cualitativa, vinculadas con la observación crítica de ciertas decisiones de la gestión cultural de los espacios públicos en los que los eventos considerados han tenido lugar, decisiones que provocan, con relación al repertorio, en concreto, situaciones de exclusión notables, como la que se enfoca en este trabajo.

La investigación, titulada ¿Qué tan contemporánea es la música contemporánea? Análisis cuantitativo-cualitativo de la programación de conciertos, está radicada en el Instituto de Cultura y Comunicación de la Universidad Nacional de Lanús, y es llevada adelante desde 2020 por el equipo que dirijo, integrado por Sergio García Murillo, Graciela Ferreyra y Josué Bahamondes.

La pregunta de base tiene que ver, evidentemente, con la cuestión del canon, planteada habitualmente con relación al repertorio musical tradicional, clásico-romántico, digamos. Nosotros consideramos que a esta altura del desarrollo histórico resulta pertinente efectuar la pregunta acerca de la existencia y de las características de un repertorio canónico con relación a la música denominada “contemporánea”, categoría que permite hoy, justamente, dado el trayecto histórico recorrido desde el surgimiento de las estéticas musicales post-tonales, a partir de fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX, poner en tensión su dimensión cronológica (vinculada con lo actual) y su dimensión estética (vinculada con lo que responde a ciertas características formales y/o técnicas, más allá de su datación histórica concreta).

A partir de esto último, entendemos, puede hablarse de programaciones que tienden, dentro de lo contemporáneo, por un lado, al “historicismo”, es decir, que incluyen obras a esta altura calificables como “clásicas” e incluso “antiguas” dentro de lo contemporáneo; obras de compositores mayormente fallecidos, compuestas hace más de treinta, cuarenta o cincuenta años atrás, junto a otras que tienden, por otro lado, a un anclaje en el presente, programaciones en las que predominan obras actuales o más o menos recientes de compositores vivos.

Las variables consideradas clave a la hora de efectuar el relevamiento fueron, a partir de las mencionadas características de la indagación, el año de nacimiento de las y los compositores, el año de composición o estreno de las obras programadas, y si al momento del concierto la o el compositor estaba viva o vivo, o no. Una variable secundaria, aunque relevante en lo que hace a la observación crítica de la gestión de espacios públicos de difusión mencionada, fue la de la nacionalidad de las compositoras y compositores programados.

Se relevaron, en total, 652 eventos. Esta denominación, “eventos”, intenta dar cuenta de que no se consideraron las eventuales funciones múltiples que pueden haber tenido muchos de los conciertos, es decir, a los fines del registro, cada concierto ocurrió una sola vez.

En esos 652 eventos se programaron 2456 obras atribuidas a 963 compositoras o compositores.

 

Descripción de las programaciones

Al ciclo Colón Contemporáneo corresponden 37 eventos, desde su primer concierto, el 3/11/2011, hasta el último llevado a cabo antes de la suspensión de actividades provocada por la pandemia, el 29/10/2019. Se trata, entonces, de ocho temporadas completas, además del concierto inaugural. El programador del ciclo ha sido y sigue siendo Martín Bauer.

En esos 37 eventos se ejecutaron 114 obras cuya autoría corresponde a 50 compositores varones y apenas 2 compositoras mujeres (3,85%), con una obra cada una (1,75%).

Esas dos obras fueron, por un lado, Bitácora capilar, de 2014, para cuarteto de cuerdas, de Hilda Paredes (México, 1957), ejecutada el  10/8/2018 por el Cuarteto Arditti en el concierto en el que se presentó junto a Nicolas Hodges. La obra duró 14 minutos. La otra obra fue Big Beautiful Dark & Scary, de 2002, de Julia Wolfe (Estados Unidos, 1958), ejecutada por la Bang on a Can All Stars el 19/10/2018. En este caso la duración fue de 9 minutos. Es decir que a lo largo de los 37 eventos que integraron las 8 temporadas del ciclo relevadas, sólo hubo 23 minutos de música compuesta por mujeres. Mujeres que, cabe señalar, aunque suene a dato políticamente incorrecto, en el primer caso se trata de la esposa de Irvine Arditti, y en el segundo de la del compositor Michael Gordon, co-fundador del colectivo musical Bang on a Can, lo que permite inferir que la decisión de programarlas no corrió por cuenta de la gestión del ciclo sino por parte de los intérpretes, lo que deja entonces virtualmente desierto a este espacio en lo que hace a la inclusión de compositoras.

 

En cuanto al Ciclo de Conciertos de Música Contemporánea del Teatro San Martín, cuyos programadores han sido el mismo Martín Bauer hasta 2016 y Diego Fischerman desde 2017, y del que se relevaron los 229 eventos desde su primer concierto, el 22/4/1997 hasta el denominado “segundo movimiento” del último concierto de la temporada 2019 (la vigésimo tercera), llevado a cabo el 27/1/2020, es el que muestra la mayor presencia de compositoras mujeres, dado que la autoría de las 951 obras programadas se reparte entre 345 compositores y 44 compositoras (el 11,3%), con 60 obras en total (el 6,3%).

El año promedio de nacimiento de las compositoras programadas es 1962 y el rango abarca desde Cathy Berberian (1925-1983) hasta Shelley Washington (n.1991).

Un dato notable es que 42 de las 44 (95%) programadas estaban vivas al momento de serlo, lo que habla de una clarísima tendencia a lo contemporáneo cronológico, menos marcada en lo que hace a la tabla integrada, en la que se observa un 82% en promedio, aunque con una diferencia sensible entre la gestión 1997-2016 (71%) y la 2017-2019 (91%).

En cuanto a las nacionalidades, el 41% de las compositoras programadas fueron europeas o estadounidenses, el 38% argentinas, el 14% latinoamericanas (3 mejicanas, 2 colombianas, 1 jamaiquina) y el restante 7% se repartió entre Canadá, Australia, e Israel. En este rubro también hay una diferencia respecto de la tabla integrada, en la que la presencia de compositoras y compositores argentinos es del 32% en promedio, reduciéndose al 16% en la gestión Bauer (1997-2016), aunque subiendo al 55% en los últimos tres años a cargo de Fischerman (gestión 2017-2019). Cabe señalar que en el ciclo Colón Contemporáneo, a cargo del mismo Martín Bauer como programador, la presencia promedio de compositores argentinos fue del 9,5%, lo cual marca un claro perfil de gestión en cuanto a esta dimensión.

Las compositoras argentinas programadas fueron:

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1

Arditto Cecilia

10

Moretto Nelly

2

Baliero Carmen

11

Paraskevaídis Graciela

3

Crespo Agustina

12

Pensado Andrea

4

González Lady

13

Pereyra Cecilia

5

Justel Elsa

14

Rodríguez Ana María

6

Lambertini Marta

15

Rojas Angeles

7

Luc María Eugenia

16

Solomonoff Natalia

8

Martínez Patricia

17

Villanueva Cecilia

9

Milstein Silvina

 

La compositora más programada a lo largo del ciclo (con 4 obras) fue la finlandesa Kaija Saariaho (n. 1952). De su autoría se escucharon, el 5/11/2013, Vent nocturne Saariaho (2006), para viola y electrónica, obra de 13 minutos de duración, en el cuarto concierto de ese año, titulado “Morton Feldman”, con Garth Knox en viola, en la Sala Casacuberta del TGSM; el 4/11/2017 Sept papillons (2000), de 10 minutos de duración, y Long Live Love (2015), dentro del Ciclo 11x6 Hommages á Pascal Dusapin-, por Ansii Kartunen (cello), de 30 segundos de duración, en el Concierto V de ese año, denominado “7 mariposas”, llevado a cabo en la Sala Argentina del CCK; por último, el 6/12/2019 se escuchó Orion (2002), para orquesta sinfónica, en tres movimientos, de 28 minutos de duración, en el Concierto II, a cargo de la Orquesta Sinfónica Nacional, en la Sala Sinfónica del CCK.

Después de Saariaho, las compositoras más programadas, con tres obras cada una, fueron la argentina-uruguaya Graciela Paraskevaidis (1940-2017), la británica Rebecca Saunders (n.1967), y la argentina Natalia Solomonoff (n.1968).

 

Pasando ahora al ciclo del Centro de Experimentación del Teatro Colón, el de más larga data de los tres (con 30 temporadas), cuyos programadores han sido G.Gandini/P.Benedetto (1990-2002), M.Bauer/D.Teocharidis (2003-2007), Omar Cyrulnik (2008), Willy Landín (2009-2011) y Miguel Galperín (desde 2012 hasta el final del período que se releva).

Este ciclo, como los otros dos, también fue relevado en su totalidad, desde su primer evento, el 20/7/1990, hasta el último, el número 386, llevado a cabo el 13/12/2019, eventos a lo largo de los cuales se programaron 1391 obras atribuidas a 842 compositores y 41 compositoras, es decir, un 4,64% del total. Las 91 obras atribuidas a compositoras representan, por su parte, el 6,5% del total de obras programadas.

El año promedio de nacimiento de las compositoras fue, también, como en el caso del ciclo del San Martín, 1962, yendo el rango completo desde Violeta Parra (1917-1967) hasta Patricia Bantar (n.1985).

De esas 41 compositoras, 38 (93%) estaban vivas al momento de ser programadas, tendencia similar a la descrita en el ciclo anterior, en el contexto de un ciclo en el que su programación integrada muestra un 71% de presencia de compositoras o compositores vivos.

En cuanto a las nacionalidades, el 51% fueron argentinas, el 29% europeas o estadounidenses, el 15% siguiente se repartió entre 3 japonesas, 1 israelí, 1 indonesa y 1 singapurense y el 5% fueron latinoamericanas (1 chilena y 1 mejicana). El ciclo, en lo que hace a su programación integrada, muestra un promedio de 41% de argentinos contra 54% de europeos y estadounidenses, con extremos que van desde una relación 18-82 en 1995 hasta 65-29 en 2012.

Las compositoras argentinas programadas fueron:

 

CETC

1

Andel Laura

8

Ferreyra Beatriz

15

Pereyra Cecilia

2

Baliero Carmen

9

Frosini Evelyn

16

Ponte Nora

3

Bantar Patricia

10

Gauchat María Misael

17

Prado Gabriela

4

Bogarín Charo

11

Lambertini Marta

18

Rei Sofía

5

Candia Cecila

12

Merenzon Andrea

19

Rodríguez Ana María

6

Casanova Fermina

13

Paraskevaídis Graciela

20

Villanueva Cecilia

7

Crespo Agustina

14

Pavía Marcela

21

Zicolillo Silvina

 

 

En cuanto a las recurrencias en la programación, acontece, en este caso, sin dejar de tener en cuenta que nos referimos a un universo muy restringido, un marcado dominio: el de la compositora argentina Marta Lambertini (1937-2019).

Fue la más programada, con 25 obras (27% del total) repartidas en 15 eventos,  ocupando esta compositora el cuarto lugar de la programación general del ciclo, detrás de John Cage (53 obras), Gerardo Gandini (41 obras) y Luis Mucillo (26 obras).

La mayor presencia de sus obras se dio durante la primera gestión del ciclo, la de Gerardo Gandini y Pía Benedetto, entre 1990 y 2002. Durante esos años se programaron:

-     16/9/1990, Sala Centro Cultural Recoleta: Oh, eternidad (1990), con dirección musical de Gerardo Gandini;

-     6/5/1993, Espacio Experimental del Teatro Colón: Alicia en el país de las maravillas (1989), con dirección musical de Gerardo Gandini;

-          8/8/1994, Instituto Goethe, sin datos de obra, concierto a cargo de la Sinfonietta Omega y el Ensemble Halloween: “Primer Festival de Música de Nuestro Tiempo: la Música en los ‘90”, con dirección musical de Gerardo Gandini;

-       24/7/1995, Espacio Experimental del Teatro Colón: Alicia en el país de las maravillas (1989), con dirección musical de Gerardo Gandini;

-          16/5/1996, Centro Cultural Borges: La nariz del compositor (1991), dirección musical Mario de Rose;

-          15/5/2001, CETC: La calandra de Oliverio (1991), por el Quinteto CEAMC;

-          9/8/2001, CETC: Assorted Kôchels (con Fantasía Galopante) (1991), por el Ensamble Dedalus;

-          27/10/2001, CETC: Cinco piezas transversales para piano (1991) [Coral, El gallo americano, Claro de luna en la nebulosa de Orión, El campo de croquet de la reina, Postludio], por Nora García;

-          18/11/2001, Assorted Kôchels (con Fantasía Galopante) (1991), por el Armonía Opus Trío;

-       16/12/2001, CETC: sin datos de obra, concierto a cargo del Quinteto CEAMC: “Ciclo Bienvenida al siglo XXI”;

-          28/6/2002, CETC: Hildegard (mujeres) (2002), con dirección musical de Marcelo Delgado.

 

Durante la gestión siguiente, la de Bauer y Teocharidis, entre 2003 y 2007, no se registra ningún evento con obras de su autoría. Bajo la gestión de Omar Cyrulnik, el 23/7/2008, en el Teatro del Globo, se estrenó: Cenicientaaa!, con dirección musical de Carlos Calleja. Al año siguiente, ya bajo la gestión de Willy Landín, el 25/8/2010 se estrenó, en la sala del CETC, La limousine, con dirección musical de Gerardo Cavanna.

Durante la última gestión del ciclo, la de Miguel Galperín, iniciada en 2012, se programó, por un lado, en el Concierto III de la 4ta. edición del “Festival Integrales”, el 24/4/2015, dedicado a la “Integral de la música de cámara sobre textos literarios (Lewis Carroll, Pierre Ronsard, Olivier Messiaen y Juan L. Ortíz)”, un conjunto de 9 obras:

-          Looking-Glass House (2007) para flauta, viola y arpa, por el Trío Luminar

-          The White Knight's Dream (2009) para viola, por Marcela Magín

-          Ode a Cassandre (2007) para mezzosoprano y flauta, por Susanna Moncayo y Patricia Da Dalt

-          Tweedledum and Tweedledee (2010) para flauta y guitarra, por Sebastián Tellado y Manuel Moreno

-          Moqueur Polyglotte (1995) para flaura, por Patricia Da Dalt

-          Rossignol, mon mignon (2011) para mezzosoprano y flauta, por Susanna Moncayo y Patricia Da Dalt

-          Shaking the Queen once more (2014), por el Trío Luminar

-          The Garden of the Singing Flowers (2009) para arpa, por Lucrecia Jancsa

-          En el aura del sauce (2007), por Susanna Moncayo y Trío Luminar

Finalmente, se le dedicó en este espacio y bajo esta gestión el concierto del 12/7/2019, a modo de homenaje In memoriam, con la programación de El cumpleaños del Dalai Lama (2012), El humo del sacrificio (2012) y La representación del humo según Leonardo da Vinci (2012), todas a cargo del Ensamble GEAM.

 

Tengamos en cuenta que su música no tiene, como se ha mostrado, ninguna presencia en el Ciclo Colón Contemporáneo, y una sola de sus obras fue programada a lo largo de las 23 temporadas del Ciclo del Teatro San Martín. Se trató de Tweedledum and Tweedledee, de 2010, incluida en el Concierto V de la temporada 2011, llevado a cabo el 9/11 en la Sala Casacuberta, concierto titulado “La máquina” y descrito en la edición de los programas del ciclo, publicada con motivo de sus 20 años, de este modo:

 

La música contemporánea argentina tuvo destacados exponentes en la generación posterior a Ginastera [1916-1983] y Paz [1897-1972]. En este concierto se interpretaron obras de Gerardo Gandini [1936-2013], Francisco Kröpfl [1931-2021], Mariano Etkin [1943-2016], Antonio Tauriello [1931-2011], Marta Lambertini [1937-2019] y Julio Viera [n.1943], compositores que lograron que la música contemporánea ocupe un lugar destacado en el panorama cultural de la Argentina (Areal Vélez, 2019: 145)

 

Queda claro que se la incluye en una programación de corte “historicista”, según la distinción que efectuamos al comienzo, al considerársela como parte de esa “generación intermedia” entre los primeros contemporáneos, estéticamente “modernos” a decir verdad, y los contemporáneos “de ahora”, es decir, aquellos nacidos desde 1950 en adelante.

Su notable presencia en la programación del CETC nos permite preguntarnos, entonces, si se trata de un criterio que coincide con el anterior, o lo contradice, resituándola y reivindicándola como “contemporánea” en el sentido cronológico del término. Considerando que estaba viva al momento en el que tuvieron lugar 14 de los 15 eventos en los que se la programó, nos inclinamos por esto último.

 

Conclusiones

Lo que se ha mostrado, es, claramente, como reza el título del trabajo, una situación de “inequidad” de género. La situación de exclusión, o de inclusión marginal, parcial, escasa, de las compositoras mujeres es más que clara. El dato en sí no es novedoso, aunque agrega un ámbito específico, el de la música contemporánea, a otros en los que ya se ha dado cuenta de una situación similar: la música académica tradicional, el jazz, el rock y el tango, entre otros.

El caso Marta Lambertini, por su parte, abre la posibilidad de trabajar con relación a su excepcional presencia en uno de los ciclos especulando con su posible inclusión en lo que podría denominarse “repertorio estándar” o “canon” de lo contemporáneo de aquí a futuro. ¿Qué es lo que determinaría su inclusión? ¿Su mera ubicación histórica, como indicaba el texto que describía el concierto del ciclo del Teatro San Martín? ¿O ciertas características que su obra posee? Características que habría que describir mediante análisis, para tratar de establecer si tienden a coincidir con las condiciones hegemónicas del presente, con sus condiciones materiales y simbólicas, o las desafían de algún modo y en qué grado, lo que les otorgaría esa relevancia que las vuelve insoslayables.

Con relación a recurrencias que permiten pensar en la conformación de un posible orden canónico de aquí a futuro, en lo que hace a la música contemporánea argentina, no debería pasarse por alto, además, quiénes fueron las compositoras incluidas en las dos programaciones en las que se registraron obras de mujeres. No es un número alto. Son siete, seis, además de la propia Lambertini:

 

1

Baliero Carmen

2

Crespo Agustina

3

Lambertini Marta

4

Paraskevaídis Graciela

5

Pereyra Cecilia

6

Rodríguez Ana María

7

Villanueva Cecilia

 

Quizás en esos nombres esté el germen de un núcleo de referencia, y en las obras compuestas por ellas las claves sonoras de un lenguaje musical desafiante del orden imperante. 

En fin, preguntas que quedan abiertas, como el camino que lleva a una presencia igualitaria entre compositoras y compositores no sólo en las programaciones propiamente dichas sino también en su gestión, en la acción de darle forma, gestión que, como se ha visto, dominan casi exclusivamente los programadores varones. 

 

Referencias bibliográficas

Areal Vélez, Javier (director) (2019): Ciclo de conciertos de música contemporánea del Teatro San Martín. 20 años, Pablo Gianera (ed.), Buenos Aires: Fundación CEAMC

Citron, Marcia (1993): “Gender and the field of Musicology”, Current Musicology, 53, pp.66-75

Dezillio, Romina (2010): “Mujeres para armar: narrativas y consumos ‘imaginarios’ de una música corporizada en La Mujer Álbum-Revista (1899-1902)”, Revista Argentina de Musicología, N° 11, pp.75-98

Dezillio, Romina (2012): “Historizar la experiencia. Hacia una historia de la creación musical de las mujeres en Buenos Aires (1930-1955): fundamentos, metodología y avances de una investigación”, Boletín de la Asociación Argentina de Musicología, Vol. 68, pp.18-27

Dezillio, Romina (2017): “Las primeras compositoras profesionales de música académica en Argentina: logros, conquistas y desafíos de una profesión masculina”, en Música y mujer en Iberoamérica: haciendo música desde la condición de género. Actas del III Coloquio de Ibermúsicas sobre investigación musical, ed. Juan Pablo González

Ramos López, Pilar (2003): Feminismo y música. Introducción crítica, Madrid: Narcea

Ramos López, Pilar (2010): “Luces y sombras en los estudios sobre las mujeres y la música”, Revista Musical Chilena, Vol. 64, pp.7-25