jueves, 2 de octubre de 2008

ARS CANTUS MENSURABILIS Y MENTALIDAD BURGUESA

Ars cantus mensurabilis y mentalidad burguesa (1998)

Fabián Beltramino

[Monografía escrita para la materia Evolución de los Estilos I de la carrera de Artes de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, dictada por Gerardo Huseby]

1.

El objetivo del presente trabajo es ver el Tratado de canto mensural (ca.1260) de Franco de Colonia a la luz de varios autores que permiten abordarlo no desde el más frecuentado aspecto técnico (véase por ejemplo LEÓN TELLO, 1962: 123-130), sino como temprano exponente de lo que José Luis Romero denomina “mentalidad burguesa”. Para tal fin, se ha efectuado un cruce entre una serie de textos que tratan cuestiones relativas a la Edad Media tanto en términos histórico-culturales como estéticos.

La hipótesis que se asume es que dicho tratado, dada su carga de realismo, de pragmatismo, es más representativo de la mentalidad burguesa que de la mentalidad del orden cristiano-feudal, enfática en aspectos trascendentales. Tal hipótesis se basa en una afirmación de Enrico Fubini, quien acerca del tratado de Franco de Colonia dice:

se centra sobre los problemas del contrapunto y de la música mensural ... no se tocan siquiera los problemas que atañen a la definición y a la subdivisión de los distintos tipos de música, así como tampoco se hace frente a cuestión alguna de orden general o filosófico con respecto a la música (FUBINI, 1988:110)

2.

Se hace necesario, en primer lugar, definir las nociones “mentalidad”, “burguesía” y “orden cristiano-feudal”.

Se entiende por mentalidad no el campo del pensamiento sistemático “sino el de ese caudal de ideas que en cada campo constituye el patrimonio común y del cual aquél es como una especie de espuma en relación no siempre coherente” (ROMERO, 1993:17).

Lo burgués es el mundo europeo y sus zonas de influencia “tal como se va configurando desde la revolución burguesa del siglo XI ... hasta nuestros días”, siendo el rasgo más típico de la mentalidad que origina “la omisión deliberada, metódica y paulatina de los problemas últimos” (ROMERO, 1993:18-23). Esa mentalidad surge como netamente opuesta a la del orden cristiano-feudal que comienza a quebrarse, para la cual “la causalidad profunda de la realidad no pertenece al orden de lo natural sino de lo sobrenatural” y donde “todo lo que pasa está poniendo de manifiesto decisiones que ocurren fuera de la realidad” (ROMERO, 1993:31).

3.

Una de las primeras evidencias que puede marcarse en el tratado de Franco de Colonia acerca de la presencia de la nueva mentalidad tiene que ver con la definición clara de una “realidad operativa”, en este caso la notación rítmica del canto mensural y ciertas reglas del contrapunto, más allá de cualquier preocupación o justificación trascendental. En tal sentido José Luis Romero afirma:

lo que consiguió la experiencia burguesa fue delimitar una realidad operativa, aquella que se comporta de una cierta manera cuando se actúa sobre ella, más allá de lo que pueda ocurrir cuando se la trasciende ... A esta conquista denominaremos triunfo de la profanidad (ROMERO, 1993:63)

Arnold Hauser también destaca rasgos similares en obras del período en cuestión al observar que “las cosas singulares de la realidad empírica no necesitan ya una legitimación ultramundana y sobrenatural para convertirse en objeto de representación artística” (HAUSER, 1953 I:268)

Siguiendo a José Luis Romero puede afirmarse que el siglo XIII es el momento en el que se anuncia la crisis del orden medieval que se manifestará claramente en el XIV. Ya en esa época se hace evidente “la presencia de nuevas fuerzas sociales y económicas que [son] también, en potencia, nuevas fuerzas espirituales portadoras de un mensaje renovador, aunque todavía impreciso y vago” (ROMERO, 1995:184).

Georges Duby define esas fuerzas en términos de “cultura profana”, una corriente “que cobraba fuerza gracias a la prosperidad general y a la difusión del saber” (DUBY, 1998:94).

Para Umberto Eco, en directa alusión a la estética filosófica de ese momento, es el progresivo aristotelismo lo que lleva a fijar la atención sobre lo concreto de las cosas, haciéndose emergente una “estética del organismo concreto”, desarrollándose una “filosofía de la substancia concretamente existente”, sobre todo a partir de la obra de santo Tomás de Aquino. Esta novedosa ontología se hace inseparable de todo el desarrollo de la cultura y de las relaciones sociales. Resulta ejemplificadora en este sentido la distinción que el autor efectúa entre el gótico clásico y el de pleno siglo XIII, viendo corresponder al primero “más a una sensibilidad propensa a captar el resplandor típico de la forma en el objeto ... dispuesta a determinar la multiplicidad en la unidad” y corroborando en el segundo que esa “sensibilidad hacia lo típico es substituida poco a poco por una sensibilidad hacia lo individual” (ECO, 1997:124).

Y he aquí la introducción de una noción clave si de caracterizar el cambio de mentalidad se trata: el individualismo, la importancia de lo individual, rasgo central, arquetípico de la mentalidad burguesa en ascenso (ROMERO, 1993:43). Es precisamente el carácter individualista el que Ángel Medina se ocupa en destacar en Franco de Colonia cuando afirma:


su Ars cantus mensurabilis rezuma un cierto tono autosuficiente, apenas moderado por los elegantes giros de cortesía y los escasos brotes de falsa modestia ... resulta un tanto chocante la forma en que sabe eludir los nombres de otros tratadistas de la música mensural (MEDINA, 1988:41 nota 2)

y más abajo agrega:

Notemos la fuerte personalidad del tratadista que ... apenas usa ninguna de las fórmulas habituales de la falsa modestia, tan corrientes en la Edad Media y con origen en la Antigüedad clásica ... Nuestro autor ... se muestra seguro en sus conocimientos y aún razonablemente beligerante (MEDINA, 1988: 42 nota 5)

Es indudable que frente a toda una tradición teocéntrica, tales rasgos individualistas y antropocéntricos no son sino la marca de un pensamiento humanista que comienza a insinuarse. Claro que esto de ninguna manera significa la substitución de Dios por el hombre. En el explicit Franco se ocupa de brindar debidas gracias a Dios e incluso en uno de los manuscritos puede encontrarse una dedicatoria más desarrollada. Se trata de que comienza a verse “al hombre como centro activo, protagonista del drama religioso, mediador entre Dios y el mundo” (ECO, 1997:167). Es para el mundo, para los hombres y, como afirma en el Prólogo, atendiendo a los ruegos de algunos maestros que Franco de Colonia escribe su tratado.

4.

La mayoría de los autores coinciden a la hora de designar a Boecio como el padre de la teoría musical de la Edad Media. Se destaca en él la importancia otorgada a “la filosofía de las proporciones en su aspecto pitagórico originario, desarrollando una doctrina de las relaciones proporcionales en el ámbito de la teoría musical” (ECO, 1997:44).

Se sabe, sin embargo, cuál era el modo en que todo lo tradicional, todo aquello que tenía que ver con el mundo antiguo, era tomado por los autores medievales. Todo aquello que pudiera resultar novedoso se enmascaraba siempre detrás de una fundamentación clásica, “descubriéndose entre los pliegues de tanto discurso aparentemente monótono y uniforme ... un itinerario de pensamiento bastante complicado” (FUBINI, 1988:100). Es precisamente Enrico Fubini quien se ocupa en destacar la especulación sobre música en términos cada vez más concretos, menos metafísicos, como una actitud directriz y progresiva que lleva hacia el Renacimiento. Para él, “el interés por la posible relevancia religiosa de la música disminuye a la par que aumenta la progresiva mundanización de la misma y crece el interés en relación con los problemas reales de la composición y la interpretación” (FUBINI, 1988:100). Evidencia de esto en el tratado de Franco de Colonia es la clara división que el autor establece entre diversos estilos musicales. En primer lugar, distingue el canto llano, de ritmo libre, del canto mensural, medido; dentro de éste último diferencia la música simplemente medida, el discantus, de la parcialmente medida, el organum, denominación en la que


reconoce dos acepciones distintas: el sentido propio, organum doble u organum purum y la acepción común, esto es, cualquier canto eclesiástico medido en el tiempo (CAPITULO 1).

Es Fubini también quien insiste en notar el progresivo abandono de cualquier referencia a la teología por parte de todos los teóricos desde ca.1100, referencia que implicaba efectuar justificaciones “siempre en base a motivaciones filosófico-cosmológicas” (FUBINI, 1988:110).

Es coincidente también la apreciación de varios autores en el sentido de que es la irrupción de la polifonía lo que plantea ciertas exigencias de sistematización en términos bien concretos de notación musical y de ritmo, llevando el plano teórico hacia la conceptualización de elementos técnicos eminentemente prácticos, cada vez más despojados de significaciones ultramundanas (ECO, 1988:52-53; FUBINI, 1988: 108).

Para Fubini, todos los tratados sobre música del siglo XIII se caracterizan por “el reducido interés que alcanza la dimensión especulativa y filosófica del fenómeno musical”, explicando esto en razón de que “prestan mayor atención a los problemas reales que suscita la nueva práctica polifónica”, para concluir que tal interés es el que lleva a la “decadencia progresiva de la concepción teológico-cosmológica de la música” (FUBINI, 1988:111-112).

5.

Hasta la lectura más superficial del Ars cantus mensurabilis revela que se trata de una obra didáctica, dirigida netamente a resolver problemas técnicos que debían de preocupar a músicos, compositores y ejecutantes de su época, no a filósofos. Esto marca sin duda una “postura mucho más empírica ... de un mayor realismo” (FUBINI, 1988:111). No hay que olvidar que durante toda la Edad Media el interés de la mayoría de los teóricos pasaba principalmente por el aspecto especulativo, no por el práctico, que era bastante menospreciado.

Como ya se dijo, fue sin duda la aparición de la polifonía lo que impuso la necesidad de resolver problemas de grafía musical, concretamente de duración. Una de las primeras soluciones fue la métrica modal en el repertorio de la escuela de Notre Dame. Allí, como señala Ángel Medina, “el punto y la virga ... asumen un papel mensural y pasan a ser, respectivamente, breve y longa” (MEDINA 1988:20). Ese sistema, basado en los antiguos pies métricos de la gramática greco-latina, tenía como punto más débil la notación de pasajes melismáticos, ya que el valor duracional era contextual. Franco resuelve el problema definiendo las figuras simples por su posición, no por los modos rítmicos (LEÓN TELLO, 1962:12). Esa idea, la de que diferentes duraciones pudieran ser expresadas por distintas figuras y no meramente por diferentes contextos, pasó a ser desde ahí fundamental para la notación occidental (HUGHES, 1980:794). Además, Franco de Colonia en su tratado ordena los signos de los silencios y define varias formas musicales de su época (MEDINA, 1988:28).


6.

Se ha efectuado una interpretación del Ars cantus mensurabilis de Franco de Colonia a la luz de la hipótesis de lectura que lo ubica como exponente del surgimiento de la mentalidad burguesa.

Se han tratado de establecer distintas marcas en tal sentido: clara definición de una realidad operativa, desinterés por justificaciones trascendentales ligadas con aspectos teológicos, rasgos individualistas y autosuficientes por parte del autor en la enunciación, solución concreta para problemas técnicos en el ámbito de un hacer tradicionalmente menospreciado por los teóricos, en fin, evidencias de un naciente aunque sin dudas incipiente y bastante enmascarado pensamiento que apunta más hacia el humanismo renacentista que hacia el orden tradicional medieval.

BIBLIOGRAFÍA

Fuente:

FRANCO DE COLONIA (1988) Tratado de canto mensural. Traducción de Ángel Medina, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Oviedo, Gijón

Autores consultados:

DUBY, Georges Arte y sociedad en la Edad Media, Taurus, Madrid, 1988

ECO, Umberto Arte y belleza en la Estética Medieval, Lumen, Barcelona, 1997

FUBINI, Enrico La estética musical desde la Antigüedad hasta el siglo XX Alianza, Madrid, 1988

HAUSER, Arnold Historia social de la literatura y el arte, Guadarrama, Madrid, 1957

HUGUES, Andrew “Franco of Cologne” en New Grove Dictionary of Music and Musicians, Macmillian, Londres, 1980

LEÓN TELLO, Francisco José Estudios de Historia de la teoría musical, CSIC, Madrid, 1962

MEDINA, Ángel “Estudio preliminar y notas” en Tratado de canto mensural de Franco de Colonia, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Oviedo, Gijón, 1988

ROMERO, José Luis Estudios de la mentalidad burguesa, Alianza, Buenos Aires, 1993

La Edad Media, FCE (Tezontle), México, 1995

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